Evangelización

Es hora de evangelizar.

Llamados a la PAZ

Posted by e2000 en 13 febrero, 2007

Uno de los males de nuestro tiempo sin duda es la ausencia de paz. Necesito un poco de paz, es el comentario que a menudo escuchamos de jóvenes, adultos, ancianos, ricos o pobres, todos experimentan en mayor o menor medida este mal que nos hace caminar muchas veces por caminos errados en busca de lo que encontraremos únicamente en los brazos de Dios.

Quienes más sufren suelen ser aquellos que careciendo de ella, no pueden distinguir su ausencia. Ya se han acostumbrado a esa sensación de insatisfacción, de intranquilidad y están sumergidos hace tiempo en una vida displacentera donde todo ocurre porque tiene que ocurrir, donde uno vive porque respira y respira porque el aire es gratis. En estas personas no hay lugar para la sorpresa o la novedad, cuando no hay paz no se puede disfrutar, no se puede vivir.

Son muchas las causas de este mal, mucho se ha escrito sobre esto, encontramos por ejemplo la falta de amor a uno mismo, la falta de amor a la vida, las heridas de rechazo causadas desde el mismo momento de nuestra concepción; pasando a otro plano la inseguridad que vivimos en las calles, la falta de trabajo o el trabajo inseguro, el ataque a los valores familiares que observamos en los medios de comunicación, la economía, la política, la sociedad; son muchos los posibles factores que intervienen.

Es bueno sin embargo que nos detengamos hoy a meditar no solo en el problema sino sobre todo en la paz. Recordemos el texto del libro del Génesis donde Dios crea todo el universo, toda su creación le parece buena; y como en el momento de crear al hombre a su imagen y semejanza el texto sagrado usa el superlativo diciendo: “Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno” (Gen. 1,31) Volvamos con nuestra imaginación y nuestro corazón a ese sublime momento en que todo se manifestaba como tranquilidad en el orden, donde la naturaleza y el mismo hombre disfrutan del paraíso, donde la creación se deleita de una realidad que perdimos por el pecado, pero que estamos llamados a conquistarla, porque si Dios formó al hombre, en Él y únicamente en Él, este encontrará esa paz que busca. Dios es el creador del universo que con su sabiduría y providencia mantiene todo lo creado con su orden admirable. En Dios está la paz que perdimos, la paz que buscamos. Dios es un Dios de paz.

Así también lo manifiesta el pueblo de Dios en el antiguo testamento, en los salmos encontramos muchos himnos y oraciones donde se pone en evidencia que nuestro Dios es un Dios de paz. “En paz me acuesto y en seguida me duermo, pues tú sólo, Señor, me das seguridad.” (Sal. 4,9) “El Señor dará fuerza a su pueblo, dará a su pueblo bendiciones de paz.” (Sal. 29,11) y Florecerá en sus días la justicia, y una gran paz hasta el fin de las lunas.” (Sal. 72,7) El pueblo que pasó por esclavitudes, que soportó el frío y el calor del desierto, destierros, asedias, ataques de enemigos, divisiones internas y sublevaciones, hambre y sed puede reconocer que solo Yahvé trae la calma, la tranquilidad, el orden a la vida de cada hombre y por lo tanto también a la sociedad.

El profeta Isaías anunciaba: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz.” (Is. 9,5) respondiendo a una realidad dura para el pueblo de Israel cerca del año 730 a.C. cuando el rey de Asiria destruía el reino del norte, aquí hay un pueblo subyugado que encuentra paz no en la fortaleza propia ni en la de lo pueblos vecinos, sino en las promesas de Dios. Y el profeta Jeremías cuando le escribía a los desterrados motivándolos a un arrepentimiento sincero porque se habían alejado de Dios les decía: “Porque yo sé muy bien lo que haré por ustedes; les quiero dar paz y no desgracia y un porvenir lleno de esperanza” (Jer. 29,11) porque quien está lejos de Dios no puede encontrar sosiego.

Así se muestra Jesús, el Verbo de Dios que habita entre nosotros. ÉL sale a nuestro encuentro, camina a nuestro lado para darnos la paz: “En eso Jesús les salió al encuentro en el camino y les dijo: Paz a ustedes.” (Mt. 28,9) Él es el Príncipe de Paz, que al restaura nuestro ser perturbado, divido, y enfermo dejándolo en armonía: “le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu enfermedad” (Mc. 5,34) Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre que comparte nuestra condición en todo menos en el pecado y es el único que puede darnos este don precioso: “Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo: “Paz a ustedes” (Lc. 24,36) Cristo nos deja su paz en forma definitiva e incondicional, distinta a la del mundo que siempre es mezquina e insuficiente para el corazón del hombre: “Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo” (Jn. 14,27).

La Palabra de Dios de principio a fin nos muestra a un Dios de amor y de misericordia, a un Dios que es Paz y da su paz a todos sus hijos, sin excepción. Todos estamos llamados a vivir en paz, todos estamos invitados a vivir la ternura de Dios que es Paz y todos sin salvedad también lo único que debemos hacer es abrir nuestra vida, nuestro corazón de par en par para que este Dios de amor y de paz nos inunde con aquello que tanto buscamos. Recibiendo a Dios recibimos la paz, abriéndonos a nuestro hermano, a aquel que sufre y que es nuestro prójimo recibimos a Dios; acercándonos a los sacramentos recibimos la sanación de la ausencia de paz. Dios está dispuesto a darte su paz que no significa ausencia de problemas pero que te asegura su compañía todos los días y su gracia para superar todas las dificultades. Acerquémonos entonces a Él, vayamos a su encuentro, Él nos espera.



Bendiciones para todos.

Una respuesta to “Llamados a la PAZ”

  1. JOEL ROBLERO SANTIZO said

    HOLA HERMANOS DIOS LOS BENDIGA YO QUISIERA QUE USTEDES PUBLICARAN REFLEXIONES CORTAS PARA ENTRAGARLOS EN FOLLETOS A LAS PERSONAS; ALGO QUE HAGA SENTIR AL HOMBRE SU CONDICION, COMPARANDOLO CON ALGOO.
    DIOS LOS BENDIGA MIS HERMANOS.
    PIDO QUE ME LLEBEN EN SUS ORACIONES,
    MI DESEO MAS GRANDE ES PODER AGRADAR A NUESTRO DIOS Y AMANDOLO DE TODO MI CORAZON.
    Y COMPARTIR SU PALABRA.DIOS LOS BENDIGA.

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